La esquina del silencio

A unas pocas cuadras de casa hay un taller mecánico de caños de escape que se llama “La esquina del silencio”. La mayoría de las veces me desvío para no encontrarme frente a esa inscripción lapidaria. No me gusta el frío que sale de los talleres y de las cocheras, tienen una mezcla de desolación…

Hemos de ser

Hemos de ser situados, y sí que lo somos, si en nuestros epitafios se indica: de aquí hasta tanto. Algunos ambicionan el infinito, pero les puedo decir que estamos aquí y ahora. Yo; 1991-hoy, no sé hasta cuando, pero conozco mi puesto, el lugar que me toca que no serán más de dos metros cuadrados….

En el origen del tiempo hubo, migajas de un tiempo anterior, de un pan que todos comían, y terminó por acabarse.

Dar con el balcón

Camino por los bordes, esquivo balcones por temor a que se caigan a pedazos y me aplasten. Siempre que ando algo se cae, dicen que eso es vivir, andar sorteando, atentos a lo que viene de arriba, y no sé si es lotería o adivinación; dar con el balcón a punto de caer.

Lo que cae

Tengo en el cajón todas las hojas del otoño guardado todo lo que cae

El ciclo del agua

¿Cómo es que cada gota vuelve al inicio, si toda se escurre, es célula, trepa a los ojos se llora? Es saliva, al mismo tiempo espuma, en la orilla, en la ola, entre las piedras, parte de la sangre.

Es como llorar

Mi entrenamiento en mirar arriba me dice; va a llover. Siempre dije nunca me gusto el blanco sin profundidad del cielo. Ah! Pero cuando está por llover es denso, y cuando llueve no hay que fingir. Tanto mirar nubes no quita el asombro del agua, es como llorar después de haber olvidado.

¿Cómo escribirán desde la muerte?

Si no escriben es porque en la muerte no hay palabras no tienen hojas ni papel ni uñas para escribir. Y están en silencio porque sus cuerpos estarán podridos o ya ni materia tienen. Entonces los leo y no mueren o siempre mueren, porque yo los resucito.

VI

Los libros se abren como las ventanas.

V

A mí me gusta cuando de las palabras salen flores.