De paso

Me acordé de la noche que nos conocimos que en mi mente, después de tu sonrisa superblanca pensé la frase tan trillada: a dónde habías estado todo este tiempo?

Me contaste que estabas de paso, que venías de otro lado y seguro te ibas lejos, yo mostré un interés cordial, nada mal para disimular

Entonces me dije no, seguramente no pase nada de nada, no vamos a conocernos jamás ni a gustarnos

Tomé la decisión de que esa noche iba a volver sola a casa y entonces me relajé, hasta que me miraste y estabas dudando, entonces también dudé

Y entre dos pares de ojos estudiosos, manifestaste tus planes para el resto de la noche, es decir, armaste una estrategia, yo manteniendo la incertidumbre, luego de un rato decidí acompañarte

Caminamos y en el trayecto pasaron cosas raras, como que me contaste la mitad de tu vida y a mí me interesó todo, hacía un frío que molía los huesos pero entre nosotros había aún una distancia prudente

Llegamos al bar donde se presentaba la revista y después de unas birras, no las suficientes como para deshinibirnos, nos dispusimos a ser críticos del nuevo número

Nuestras cabezas estaban demasiado cerca y ni de casualidad me acuerdo lo que leímos, pero pedía por favor no me beses, era el momento obvio, por suerte preferimos la risa inquieta y la mirada cómplice

Al cabo de un rato rozaste mi brazo y yo me dejé acariciar por tu mano temblorosa

La tensión no iba a aguantar mucho más, pero son esos momentos de desinteligencia donde uno piensa que el otro puede no estar igual de interesado

Entonces me besaste o te besé, que para ese momento fue lo mismo

Un alivio recorrió mi cuerpo pero resultó incómodo también, porque yo había tomado la decisión de que no me gustaras

Como huyendo me despedí y vos no entendiste nada

Después lo esperado, nos volvimos a ver, nos conocimos, nos gustamos, nos pusimos al día de la vida del otro, nos abrazamos con todo el cuerpo y más

Te fuiste y un poco que mis ganas se fueron con vos

Y ahí es cuando el amor te enseña que es inevitable, que no se puede esquivar, que no es posesivo, que viaja libremente que nos visita el corazón y el cuerpo por un rato y después va a conquistar otras personas que tal vez necesiten más que uno experimentarlo

A partir de esas experiencias es cuando uno agradece los detalles y los gestos de amor en desconocidos, que algunos más y otros menos tienen algo hermoso para compartir

Entonces aprendés a enamorarte de vos, de la vida, de las personas en general y de lo que cada uno puede dar del amor que lleva adentro

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