Otro otoño

Las paredes de tu cuarto

reflejaban todo el brillo,

el sol se arrinconaba en tu cuello

y la mañana te colmaba las pupilas

de una calidez matinal de otoño

Me parecías bello

en mayo frente al río

a la hora que el viento volaba tu pelo,

sobre todo al caer la noche

cuando tus hombros caían

cansados sobre los míos

y dormías en mi abrazo ingenuo

En esta estación no solo yo te olvido;

el sol no alcanza tu cuarto

y las mañanas te precipitan los ojos

amanecidos fríos,

el río no reconoce

compañía para tus tardes

y no hay caricias que te despeinen el pelo

el tacto de mis manos

está cercano a olvidarte

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