El Botánico

Desde entonces, los veranos suceden así;

durante los últimos días de diciembre,

los contornos violáceos de nuestros cuerpos,

bordean la plaza.

Lo demás es conocido,

retrasamos la despedida,

pisoteamos los frutos del jacarandá,

desvíamos el tiempo por un camino interno debajo de los árboles,

nos decimos;

qué bueno verte, hasta el próximo verano.

3 Comentarios Agrega el tuyo

    1. Muchas gracias!! Gracias por leerme 😍

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      1. KativaWorks dice:

        De nada! Lo mismo 😉

        Me gusta

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