Playa Serena

Comienza marzo

y la sensación de que el viento

arrasó con los turistas.

Cerramos los ojos,

por donde quiera sentimos aire fresco,

un revoloteo de hojas

y pájaros caídos.

Nos ponemos el sweater

con ilusión de que termine el verano

porque llegue la siguiente estación, pero falta.

El sol avisa que va a quedarse un rato,

las noches refrescan,

la aurora se vuelve otoñal, azulada,

pero el mediodía nos recuerda el agobio.

Las veredas de sol tienen a las plantas cansadas

y enfrente se conserva la humedad de la ciudad.

El moho, las larvas

la putrefacción de lo que se estanca en las ochavas.

Y el verano es ese rato

donde sonó una canción

y la bandera celeste no auguró

el final catastrófico.

Fútiles son las muertes en verano,

por la causa estacional;

golpes de calor, ahogos,

accidentes, descuidos, negligencias.

Olas sobre el asfalto,

personas que a voluntad se dejan caer por los acantilados.

La playa, serena.

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