Recorrer Pinamar

Me dan instrucciones para recorrer mi ciudad
se me dice;
cruzás Bunge, seguís por Martín Pescador.

Bien, atravieso la plaza que se inunda,
no reconozco las calles,
donde está la casa de comidas había una clínica,
en esa vereda me desmayé sobre un charco.

A unas cuadras estaba mi guardería
ya no reconozco dónde, hay edificios.

Se me dice cómo seguir,
giro. Me perdí.

Yo camino con los ojos cerrados
y la ciudad me lleva a otra parte.

Cuando era chica no había calle
de arena o asfalto que no conociera.
Ahora los turistas se referencian por los locales de moda.

Prestamos nuestra casa y la llenan de ruido.
Anoche volvieron a tirar pirotecnia.

A la hora de hacer el fuego, las parrillas cubiertas de la humedad del invierno
comienzan a ahumar eucaliptus.

Hay un olor a verano y luces intermitentes.

En la ciudad que siempre fue de todos se nos dice:
respete, propiedad privada.

Y no queda casi bosque
y médano que no mate.

Se reserva lo natural para quien pueda pagarlo.

Hay algo seguro,
no han descubierto cómo
edificar sobre la superficie del mar.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s